Gallinas y Movilidad Saludable: Recuerdos de una Infancia Activa
Gallinas y Caminos: Un Recuerdo de Movilidad Saludable
Hay sonidos que no se olvidan. El cacareo al amanecer, el golpeteo de los picos contra la tierra húmeda, el aleteo inquieto al revolver la hojarasca. Para quienes crecimos en casas con gallinas, estos recuerdos no solo nos llevan a la infancia, sino que también nos recuerdan una forma de vida más pausada, conectada con el movimiento natural del cuerpo y del entorno.
Las gallinas eran más que simples aves en el corral; eran parte de la rutina diaria. Abrirles la puerta en la mañana, verlas salir en busca de alimento con paso apresurado, observar cómo exploraban cada rincón del patio con una curiosidad incansable. No importaba que su mundo fuera pequeño: lo recorrían una y otra vez, escarbando aquí, picoteando allá, dando pequeños saltos para alcanzar una hoja verde. Se mantenían en movimiento, sin prisas, pero sin pausas.
En aquellos días, la movilidad no se trataba de gimnasios ni de aplicaciones que contaban los pasos. Se trataba de salir al aire libre, de caminar hasta el molino con una bolsa de maíz, de agacharse a recoger los huevos tibios del nido, de correr detrás de una gallina esquiva cuando se escapaba del corral. La actividad física era natural, estaba integrada en el día a día, sin necesidad de esfuerzos artificiales.
Si alguna vez tuviste gallinas, cierra los ojos por un momento. Recuerda el olor a tierra mojada después de la lluvia, el crujido de las hojas secas bajo los pies, la sensación de libertad al caminar descalzo por el patio. Recuerda esa simpleza, esa vida en movimiento que, sin darte cuenta, te mantenía ágil y saludable.
Tal vez ahora tu mundo esté rodeado de calles de asfalto, pero la esencia de esos días sigue dentro de ti. Sal a caminar con la misma curiosidad con la que las gallinas recorrían el corral. Disfruta del aire fresco, busca espacios verdes, encuentra pequeñas excusas para moverte. Porque la movilidad saludable no es solo una elección, sino una forma de reencontrarnos con lo que un día nos hizo sentir vivos.
Y tú, ¿cuándo fue la última vez que recordaste a aquellas gallinas que formaron parte de tu infancia?
¿Recuerdas el aroma de la tierra húmeda en el corral mientras las gallinas escarbaban y el sonido del cacareo anunciando un huevo recién puesto?



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