Cuna de Pasos, Cuna de Ciudad

Un niño pequeño camina descalzo sobre una vereda arbolada, tomado de la mano de un adulto, bajo la luz cálida de la tarde.


En cada esquina, una historia. En cada baldosa, una memoria. La ciudad es una gran cuna de nuestros primeros pasos, literalmente. Allí aprendimos a caminar, a mirar el mundo desde abajo, tomados de una mano, sintiendo la textura de la vereda y el calor del sol filtrándose entre ramas.

Hoy, desde Entre el Asfalto y el Sendero, regresamos a esa cuna de pasos para reencontrarnos con el acto más simple y poderoso: caminar. Redescubrimos las calles no como obstáculos, sino como senderos de bienestar, salud y reconexión.

Así como la cuna fue el primer refugio del cuerpo que comenzaba a vivir, las calles pueden convertirse en el sostén del cuerpo que desea moverse otra vez, sin prisa, sin autos, sin ruido. Caminar es volver al origen del movimiento humano, a ese vaivén suave de piernas y pensamientos, a ese balanceo urbano que nos recuerda que vivir también es andar.

Hombre solitario caminando por una vereda arbolada al atardecer, envuelto en luz cálida y sombras alargadas.


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