"En qué curva está tu cuerpo: ascendente, meseta o descendente"
Cómo identificar en qué curva está tu cuerpo (y qué hacer en cada caso)
No siempre estamos retrocediendo. A veces, el cuerpo solo está entrando en una nueva curva.
En la vida —y en el cuerpo— casi nada avanza en línea recta.
Hay etapas de energía, otras de estancamiento, y otras en las que sentimos que todo va hacia atrás.
Pero esa sensación puede ser engañosa.
De hecho, muchas veces no estamos retrocediendo… estamos cambiando de curva.
Si querés entender esta idea desde una mirada más profunda y humana, te dejo este relato:
👉 A veces el camino no se tuerce… se transforma
Las 3 curvas del cuerpo
1. Curva ascendente (cuando todo fluye)
Es ese momento en el que:
- Tenés energía
- Te movés con facilidad
- Tu cuerpo responde
Qué hacer:
- Sostener hábitos
- No confiarse
- Consolidar lo logrado
2. Curva de meseta (cuando nada cambia)
No estás mal… pero tampoco mejorás.
- Te sentís igual todos los días
- No hay progreso claro
- Aparece cierta apatía
Qué hacer:
- Cambiar estímulos (caminatas nuevas)
- Ajustar alimentación
- Revisar descanso
3. Curva descendente (la más incomprendida)
Es la etapa que más preocupa.
- Cansancio frecuente
- Menor motivación
- Sensación de retroceso
Pero acá está la clave:
No siempre es un problema… a veces es el inicio de un cambio.
Qué hacer:
- Bajar exigencia momentáneamente
- Escuchar el cuerpo
- Reorganizar hábitos
Caminar en curva: el mejor aliado
Las caminatas no solo mejoran la circulación o la resistencia.
También ayudan a acompañar estos procesos internos.
Caminar en recorridos variables, con cambios de ritmo, con pausas… es una forma de respetar la lógica del cuerpo.
Porque el cuerpo no funciona en línea recta. Funciona en curvas.
La pregunta más importante
Antes de exigirte más, preguntate:
¿Estoy retrocediendo… o estoy cambiando?
Entender esto puede cambiar tu forma de entrenar, de alimentarte, y de tratarte a vos mismo.


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